LA GUERRA AL MALON

Esta historia nació en base a uno de los libros de Carlos Bracco, que se llama “Fortines del desierto” de Juan Mario Raone e iba a salir en La Publicitaria de septiembre, pero debido a un problema de salud que tuve y que ya está superado, la nota esta saliendo en la revista de octubre.
Si uno observa un mapa de la República Agentina de mitad del siglo XIX, va a ver que aproximadamente al sur del Río Colorado
hay una leyenda que dice “Tierra Aborigen Desconocida” y era verdad, nadie la conocía, solo el aborigen. Salvo algunas excepciones, el que entraba moría o era cautivo. No había nada, solo desierto y tolderías. Si uno piensa en las campañas en el desierto contra estos pueblos, la mayoría piensa en la campaña del Gral. Roca, tal vez porque fué la última y por ahí, la más sanguinaria. Pero no fue la única, hubo campañas que buscaban la paz, donde se firmaron tratados que luego se rompieron de uno u otro lado, campañas que trataron de marginar al aborigen en un rincón del mapa o como hizo el Dr. Adolfo Alsina, que los quiso frenar con una zanja, que iba a tener en un principio 600 km. de largo.
 Esta historia suele ser muy larga y aburrida, con muchos nombres, muchas fechas y muchos lugares que ya no existen más o que han cambiado de denominación y son muy difíciles de situar en el mapa. Yo voy a tratar, en varias entregas de contarles, la parte oculta y casi desconocida, para que esta historia les parezca amena y atrapante.
 A partir del 25 de mayo de 1810 los 1º gobiernos patrios, empezaron a poner el ojo en la inmensa “Patagonia” que podía quedar en cualquier momento en manos de “Chile”. Pero esta zona, el sur de Bs. As. y parte de “La Pampa” estaba habitada por antiguos pueblos aborígenes que ocupaban el lugar, mucho antes que lleguen los conquistadores españoles.
 Los aborígenes, vinieron varias veces a parlamentar a Bs. As. , una fué en el año 1806, cuando se ofrecieron para pelear contra los “colorados”, (así denominaban ellos a los ingleses), les dieron aguardiente y yerba y no los atendieron y otra fué en el año 1811 cuando vinieron a reconocer al gobierno de 1810, ahí los recibió el Pte. interino de la junta Don Feliciano Chiclana.
 Debido a las continuas quejas que los terratenientes y estancieros, le transmitían al gobierno, por el accionar de los indios. La primera persona que decide involucrarse en el asunto, es el Gral. Martín Rodríguez, gobernador de la pcia. de Bs. As. entre 1820 y 1824. Pero Martín Rodríguez, tenía pensado hacer un pacto con los indígenas y así fué que el 7 de marzo de 1820, firma con varios caciques de la frontera sur el famoso “Tratado de Miraflores”, en la estancia del mismo nombre, que estaba ubicada en el partido de “Maipú” y que pertenecía a un viejo conocido nuestro: “Don Francisco Hermógenes Ramos Mejía”, que luego él y sus herederos serían los dueños de estas tierras que hoy llevan su apellido.
 Se tomaría como línea divisoria el río Salado, nadie podría invadir hacia el otro lado, los indígenas deberian devolver el ganado robado, se les daría trabajo en la estancia a quien lo deseara y se los dejaría vivir en paz.
 En la estancia “Miraflores” no solo se les dió trabajo, sino que también se les dejó armar sus tolderías. Creemos, aquì a la distancia en la buenas intenciones de Don Francisco, pero también vemos que el hombre se armó de una buena cantidad de mano de obra muy barata y a Don Francisco los indios, lo habían apodado “El Padre de la Tierra”.
 Pero la paz, durò muy poco y el pacto se rompiò cuando el 28 de noviembre de 1820, se produjo un malòn sobre la ciudad de “Lobos” donde murieron 100 personas. El 3 de diciembre los indios destruyeron la ciudad de “Salto” y se llevaron cautivos a 250 niños y mujeres, el fuerte de “Salto” fuè invadido y sus 30 soldados asesinados. Al tiempo se supo que estos malones estaban comandados por el ex Director Supremo de Chile Josè Miguel Carrera, quien actuò junto a 2000 indìgenas, 500 desertores, bandoleros, prófugos de la justicia y realistas españoles, que Carrera liberó de la prisión de “Las Bruscas”. Con toda esta caterva, Carrera, se fué  hacia Chile a tratar de negociar el botín obtenido. Hasta acá podemos hacer algunas observaciones interesantes,       
 La 1º es que no todos pensaban que la solución era masacrar al indio, la 2º es que había malones que no siempre estaban organizados por los indios y la 3º es que en las tolderias se escondian un montón de delincuentes que a los indios les servian para sus propósitos. Como puede verse en la película “Juan Moreira” dirigida por Leonardo Favio en el año 1973. Cuando Juan Moreira mata al Teniente Alcalde y se hace prófugo de la justicia, los indios le ofrecen hospedaje y le dicen: “Moreira, vengase pa’ las tolderías, que aquí nunca habrá de faltarle, un trapo pa’ cobijarse, ni un trago con que mamarse para olvidar las tristezas”.
Después de roto el “Pacto de Miraflores”. En Bs. As. Martín Rodríguez enfurecido, se fué a escarmentarlos y el 15 de diciembre de 1820  salió con 2 columnas de 1600 hombres hacia el desierto.
 La situación era confusa, los aborígenes que no habían participado, ni tenían idéa, del malón del chileno Carreras y habían firmado el pacto, pensaban que este estaba vigente y él que el que lo estaba rompiendo era Martín Rodríguez al cruzar el “Salado”. Entonces después de un ataque del ejército a unas tribus que estaban junto al arroyo “Chapaleufú”, los indios simularon querer parlamentar y mataron a todos los oficiales.
 En represalia por la matanza de sus oficiales, Martín Rodríguez, se fué a la estancia “Miraflores”, encarceló a Don Francisco Ramos Mejía y en un terrible ataque injustificado, mató a 80 peones aborígenes mansos, que ya se habían entregado. Esto provocó 2 cosas transcendentales para el momento, una fué, que todas las tribus se levantaran nuevamente en contra del ejército y la otra que el capataz de la estancia, José Luis Molina, se fuera a las tolderías y en venganza por el asesinato de los peones y el encierro de su patrón, el 4 de abril de 1821 junto a 1500 indios de lanza organizara  un malón sobre la naciente ciudad de “Dolores”, llevándose 150.000 cabezas de ganado y dejándola desierta hasta el año 1827. Y acá tenemos otro malón organizado por un criollo.
 Todo volvia a fojas cero y la guerra estaba declarada nuevamente.
 Martín Rodríguez volvió a Bs. As. Y envió al Coronel Pedro Andrés García a “Sierra de La Ventana” para que intente firmar un nuevo tratado de paz con los indios, cosa que no logró. A Rodríguez , la presión de los estancieros y los malones lo estaban convenciendo de que la única manera de lograr la paz con  los indios era luchando y así fué que realizó su 2º y mejor organizada campaña contra ellos y el 6 de marzo de 1823, partió  con 2500 hombres y 7 piezas de artillería, hacia la “Sierras del Volcán” en “Balcarce” y hacia la “Laguna Blanca Grande” en “Olavarria”.
 García transmitió a Bs. As. que las distancias eran muy largas, que se tardaba mucho en llegar a los destinos y recomendó que había que construir fuertes en medio de la nada. Así fué que en el año 1823, se construyó el 1º fortín llamado “Independencia” en la ciudad de “Tandil”.
 Los Indios eran muchos, estaban bien preparados, tenían gran cantidad de caballos, eran excelentes jinetes a pelo, no usaban montura y conocían el terreno mejor que los soldados. La situación era complicada.
 En octubre de 1823, una coalición de 5000 Ranqueles, Pampas y Tehuelches, atacaron en simultaneo el sur de Sta. Fé, Luján, Tandil y Chascomús.
 Martín Rodríguez, no podía con los indios y le pidió ayuda a Lucio Mansilla, gobernador de la pcia. de Entre Rios, quien le envió por 2 años el escuadrón de Husares de la muerte.
 En marzo de 1824 Martín Rodríguez organizó su 3º campaña al desierto, pero lo único que logró, fue establecer la frontera en el Río Negro y se retiró de la lucha como también se retiró de  la gobernación de Bs. As. dejando su lugar  al Gral. Juan Gregorio de  Las Heras quien ocupará el cargo  hasta 1826. Bajo este gobierno se firmaron algunos pactos de paz que no duraron mucho, como el “Tratado de la laguna de los guanacos” en La Pampa el 20 de diciembre de 1825.
 La política nacional estaba cambiando y en el año 1826 se nombró Presidente de las Pcias. Unidas del Río de La Plata a un unitario, anti sanmartiniano llamado Bernardino Rivadavia. Pero Rivadavia era solo presidente en Bs. As., el país se estaba consolidando, las provincias del sur no estaban fundadas todavía, porque la zona estaba ocupada por los aborígenes, que habían nacido ahí y otros que habían emigrados de Chile como los “Mapuches”.
 Para entender como pensaba Rivadavia sobre los aborígenes, vamos a citar algunos de sus dichos:” La experiencia de todo lo hecho nos enseña el modo de manejarse con estos hombres, ella nos guía al convencimiento de que la guerra se presenta como único remedio bajo el principio de desechar toda idea de urbanidad y considerarlos como enemigos, que es preciso destruir y exterminar.”
 Rivadavia eligió, para luchar contra el aborigen a un militar sanguinario que casi nadie conoce en profundidad, solo se conoce su nombre por el pueblo o  por las calles que lo recuerdan: Federico Rauch. “El Carnicero”       
En el año 1826 Bernardino Rivadavia, eligió para luchar contra los aborígenes a un militar prusiano, sanguinario, que se llamaba Federico Rauch, que tenía el grado de coronel y que se había incorporado al ejército en el año 1819 cuando solo contaba con 28 años de edad.
 El coronel Federico Rauch fue asignado para mantener, la frontera sur del país con los aborígenes, la idea era que si al indio no se lo podía vencer, tampoco se lo debía dejar avanzar, ellos estaban al tanto de la política nacional, sabían de la guerra con el Brasil que duró entre 1825 y 1828 y también sabían que el ejército estaba desatento de la frontera sur con los indios y también de la frontera con “Chile”. Entonces lanzaron 3 malones procedentes de Chile el 1º a principio de 1826 de 400 hombres de lanza sobre “Salto” llevándose todo el ganado de la ciudad, otro a mitad del mismo año, arrasando Dolores, Chascomús y Monsalvo y el último en septiembre sobre la “Cerrillada de los huesos” en “Tandil”, en estos malones participaron muchos “Realistas” que estaban presos en la prisión de “Las Bruscas”.
 “Las Bruscas” era una prisión que se encontraba en la ciudad de “Dolores” que se había construido en 1817 para albergar a prisioneros “Realistas”, los indígenas sabian que ahí estaban presos muchos hombres  de alta preparación militar que les podían ser muy provechosos para sus luchas, entonces los aborígenes cada tanto iban a la prisión y liberaban a los españoles y se los llevaban a luchar con ellos.
 Estos 3 malones como otros tantos estaban organizados por los hermanos “Pincheira”. Los “Pincheira” eran 4 hermanos chilenos que fueron líderes de las montoneras de ese país y que pelearon a favor de los “Realistas”. Cuando Chile logró su independencia, y los españoles fueron expulsados de America los “Pincheira” se hicieron asaltantes y cuatreros y cuando vieron que “Argentina” tenía serios problemas con los aborígenes se dedicaron a organizar malones sobre nuestras ciudades que partían desde “Chile” y que les dejaban grandes dividendos cuando vendían el ganado robado.
 Rauch se instaló en el desierto y trazó la frontera entre Melincué, 25 de mayo, Tapalqué y el Cabo Corrientes y él se ubicó físicamente en el “Fuerte Federación” que estaba en “Junín”. Realizó 3 campañas entre octubre de 1826 y enero de 1827, en los 3 casos el éxito fue total. Rauch masacró a los indígenas y rescató cautivas y ganado robado. Su principal enemigo era un cacique Ranquel que se llamaba Nicasio Maciel, pero era conocido como “Arbolito” porque era alto, flaco y con rulos y de lejos parecía un árbol.
 Por su extrema dureza y por su efectividad, este militar sanguinario, fue admirado por los estancieros y pobladores que sufrían el daño que los malones les causaban, y en febrero de 1827 se hizo acreedor del sable de honor que le entregó el gobierno
  Obsecuente con su jefe unitario Rivadavia, Rauch volvió por poco tiempo a Bs. As. Para apoyar la revolución de diciembre de 1828 cuando el gral. Lavalle derroca al gobernador Manuel Dorrego a quien luego fusilaría.
 Rauch vuelve al desierto y a la lucha, pero para comprender a Federico Rauch les voy a recordar un párrafo de una carta que le envió a Bernardino Rivadavia: “Hoy 18 de enero de 1828 degollamos a 27 Ranqueles, nos ahorramos 27 balas”.
 Los sabios dicen que: “ Nadie puede evitar la consecuencia de sus actos”. Y el 28 de marzo de 1829 en el “Combate de Las Vizcacheras” Arbolito lanceó a Rauch y luego lo decapitó, su cabeza fue arrojada en la puerta de la casa de la madre del coronel federal Prudencio Arnold (a quien Rauch había jurado matar) y luego fué llevada a Bs. As. y arrojada en una calle céntrica como un desafío. La ciudad donde se produjo este último combate lleva el nombre de “Rauch” que esta a 277 km. de Bs. As., pero en la “Plaza Mitre” en el centro de la ciudad hay una hermosa estatua que recuerda a “Arbolito” aquel legendario cacique Ranquel.
 La situación seguía siendo complicada, ya habían pasado casi 20 años de aquel 25 de mayo de 1810, cuando los criollos se hicieron cargo del gobierno y la situación con los aborígenes del sur, no había cambiado mucho. La Patagonia seguía ocupada, la frontera avanzaba lentamente, la frontera con “Chile” no existía, nadie la controlaba, los malones seguían arrasando las poblaciones llevándose mujeres cautivas y robando todo el ganado a su paso. Muchos malones partían de “Chile” y no estaban organizados por aborígenes. Como el caso de los hnos. Pincheira o el que organizó el capataz de la estancia “Miraflores” que yo les conté en la 2º parte de estas notas. 
 Las filas del malón estaban integradas por: Realistas, Unitarios (perseguidos por las fuerzas Federales), bandidos rurales, prófugos de la justicia, cuatreros y por supuesto los aborígenes tristemente salvajes.
 Pero esta guerra recién empezaba, y en el año 1833, aparece en escena para luchar en el desierto contra el malón, uno de los personajes más controvertidos de la historia nacional hasta nuestros días, un hombre que fuera 2 veces gobernador de la pcia. de Bs. As. 1829 / 1832 y 1835 / 1852. El caudillo Federal Don Juan Manuel de Rosas.